La noche
La noche nos llega,
el frío nos abraza
queremos nos proteger…
¿Pero cómo?
No tenemos mantas,
sábanas
o pampas…
La lluvia de ayer
sólo dejó lama…
Nuestro corazón se quedó solo.
Pero,
¿hasta cuándo?
Salgo a buscar estrellas,
camino en las
nubes
y prendo dos…
Las llevo para el desierto,
ellas iluminan
la noche sombría:
me enseñan sendas
que no vía.
Siento valores perdidos
bajo la negrura
nocturna
de la noche:
¡pobre noche!
Ella me ha dicho que
no querría ocultarse:
no es por mal
es anormal para ella…
Le contesto que
si ella no existiera
¿cómo prendería las
estrellas
que son sus hijas
y revelaría
todas las heridas
del desierto de mi vida?
¡No, no tienes culpa!
No llores sobre
la herida.
¿Qué seríamos sin ti?
Un ruiseñor triste
que no sabe cantar
© Antônio Jackson de S. Brandão