|
|
Una mujer |
|
|
Una mujer miraba
el
profundo infinito
Sus ojos tenían
el
misterio de la noche
de
la humanidad
¿En qué pensaba?
¿Qué querría?
Nadie lo sabía
sólo
ella y su alma
cándida
blanca
como
la
oscuridad
de
la misma noche…
pero
me pregunto:
¿Qué gran misterio posee?
No lo sé…
Entonces las tardes
Se quedaban entristecidas…
y
una mujer las miraba
desolada
Procuraba consuelo
pero
a nadie le importa
Sus lágrimas
ruedan
por su cara triste…
pero
me pregunto?
¿Qué gran misterio posee?
Yo no lo sé…
¡Su tristeza es mi tristeza!
¡Su llanto es mi llanto!
Me quedo
entonces
en
un bar acá
en
la calle soledad
junto
al sonido de la guitarra…
y
la mujer se fue…
¿Para dónde?
Ya no lo sé…
© Antônio Jackson de S. Brandão |