|
|
Nadie sabe |
|
|
Allí hay un hombre.
Un hombre-flotador,
Un hombre que flota…
Pero un cuerpo que flota
¡no
es más un hombre!
Sí, ya fue uno,
Ahora flota,
simplemente
flota
en
el agua sucia
de
un río contaminado de São Paulo.
Inerte, callado, seco…
Seco en el agua mojada,
rostro
volvido
hacia abajo:
no
quiere mirar nada,
no
quiere mirar nadie,
¡tampoco
a él le gusta flotador!
En el Pinheiros un hombre
flota.
¿Su nombre?
Nadie lo sabe.
¿Se
está casado,
soltero,
separado?
No, ¡no se sabe!
Sólo se sabe que
un
hombre flota.
Bueno, alguien flota,
pues
el hombre
no
sabía
de
esa historia.
© Antônio
Jackson de S. Brandão |